Sexo después del divorcio (Parte 1/2)

divorcio sexoNo es fácil adaptarse a una cama vacía que después de muchos años llena se vuelve grande y fría. Algunos divorciados optan por la solución no declarada de pasar a dormir con sus hijos, al menos de vez en cuando, porque los niños, si son pequeños, están dispuestos a llenar ese hueco.  Soluciones transitorias.

Llenar el hueco y el agujero, o decir esa frase tan conocida: “me volví a casar porque era muy duro llegar a una casa vacía”;  frase atribuida más a hombres  que  a mujeres, las cuales, si se emparejan de nuevo, al menos declaradamente, no lo harán por no llegar a una casa vacía que incluye una cama vacía.

La cama vacía es el lugar fértil de los fantasmas nocturnos y los pensamientos desveladores y retroactivos, y el sexo ahí se destaca sobre todo como la necesidad de ser tocados, abrazados, o como decía la camarera de la película “Mejor.. imposible”, Helen Hunt:  “le doy demasiados besos a mi hijo, le abrazo demasiado”, traspasando al niño la necesidad de afecto, y llevando más allá su alegato de necesidad al decepcionarse porque el médico maduro y amable que cuida de su hijo es casado, como le explica a su madre, figura que en la película se presenta también como otra mujer sin hombre, dos mujeres perdidas en la ciudad de Nueva York.

No es fácil adaptarse a una cama vacía que después de muchos años llena se vuelve grande y fría.

No en vano hay asociaciones de voluntarios que regalan abrazos por la calle. Y alguien podrá sugerir que el sexo, al fin, es sólo un acto fisiológico, una diversión y un trueque, dirán los defensores de esa figura cosmopolita que se llama “amigo con derecho a roce”. Aunque esa figura parezca más una  leyenda urbana que una realidad, porque se habla de esa figura pero esa figura no existe o sólo existe cinco minutos y no sé cuántos la han visto de verdad.

Y conste que nos gustaría que existiera, ser capaces de  llevar nuestras necesidades de ser abrazados a un terreno neutro y simple que  diré que no existe. Esa neutralidad se perdió en cuanto el mundo comenzó a ser mundo, cuando Adán y Eva tomaron la manzana del paraíso de la inopia. Si no es así,  ¿por qué la infidelidad nos parece universalmente tan fea?

El ser humano se encuentra comprometido con él mismo como ningún otro animal. Quien suponga que lo social son tan sólo costumbres cambiables que se refieren  a reglas implícitas o explícitas impuestas de forma arbitraria por una sociedad, yerra. Llevamos en nuestros genes inscrita esa yuxtaposición entre lo biológico y lo social, y lo social, prevalece. No somos monos o loros.

Hablamos, sí, pero sólo hablaremos y pensaremos bien si escuchamos palabras humanas antes del año y medio, y moriremos si no nos abrazan antes de los nueve meses de vida, aunque nos alimenten y nos tapen; y cuando hablamos lo hacemos en cualquier idioma, cierto, pero sólo de una sola manera, porque todos hablamos según los mismos universales del lenguaje, universales gramaticales que forman parte de nuestra propia capacidad de ordenar el mundo, pensarlo y expresarlo, como demostró Chomsky.

Leer la parte 2 del artículo
Comparte este artículo en:
Esta entrada fue publicada en Artículos Blog y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Sexo después del divorcio (Parte 1/2)

  1. Pingback: Las otras vidas de los divorciados (Parte 1/2) |

  2. Ana Garcia- Blanco dijo:

    En mi relación perdida , que tanto dolor me ha causado, que he logrado superar casi después de tres años, se unían tres situaciones que hicieron que fuera una aborto desde el principio: la continuas comparaciones a su ex, él la seguía queriendo y no aceptaba que le hubiera dejado después de 26 años de matrimonio.La segunda, que no podía estar sólo, no sabía estar solo. Decía: “mi ex ha sido gran madre para mis dos hijas, pero no era una buena compañera, ahora yo necesito una pareja que me demuestre cariño y admiración”, y la tercera, su ego sobrevalorado, había que admirarle , acudir a oir sus conferencias sobre contabilidad!!!!!, adularle delante de sus amigos. Ahora viene la pregunta: ¿Por qué me empeñe en seguir, haciendome daño a mi y a mi entorno?, porque estaba enamorada,porque creía que con el amor que sentía podría cambiarlo todo.
    No pude.

    • Blanca Vázquez Mezquita dijo:

      Querida amiga:

      Parece que tu amigo no necesitaba una compañera, sino una madre. No podía estar sólo, necesitaba admiración continua y aún estaba “enganchado” con una relación que era una quimera, un pasado idealizado con el que nadie, ni tú, que tanto le querías, podía competir. Un escenario infantil, aunque sus palabras dijeran lo opuesto.
      Luego te duele la pérdida porque desde el principio tú estabas perdiendo, sin saberlo, o sabiéndolo de forma inconsciente y ambivalente, (dice una cosa y te exige la contraria), y seguramente seguiste ahí porque la imagen inicial que él te daba, eso que te hizo vincularte a él, te ilusionó suficientemente, o te aportó lo que necesitabas en ese momento concreto de tu vida, aunque fuera una “ilusión”. Esa “ilusión” tuya tiene que ver contigo y no con él realmente. El sólo es un accidente, en este caso.
      Fíjate que digo “ilusión” e “ilusionarte”. El afecto que uno invierte en alguien es una inversión como otra cualquiera, un gasto de energía, tiempo, inteligencia y deseo, entre otras muchas cosas.
      A veces ese gasto te resta autoestima en el camino, y energía mental, porque percibes ambivalencia y vas rebajando tu imagen para acomodarla a la situación, y vas desgastándote emocionalmente para mantener un equilibrio en la relación que al final pasa factura.
      Inviertes ese afecto en una “realidad”, o en una “ilusión”: imagen que no es lo que parece, si esa imagen inicial después no se mantiene y se hace más nítida cuando te acercas a ella, (como no se mantiene el espejismo del agua en medio del desierto si en lugar de ser realidad es una ilusión provocada por la sed), entonces, pierdes toda tu inversión .
      Pero a pesar de todo lo perdido, hay que seguir invirtiendo, confiando y seguramente cerrando las relaciones que no funcionan, que es la única manera de recuperar, a la larga, la inversión realizada.
      Una forma de hacerlo es contestarnos racionalmente, con cierto desapego, a las preguntas que han quedado sin respuesta y después, perdonar y/o perdonarnos.
      Perdonar y perdonarte es bueno para tí, porque no hacerlo es muy costoso, aunque no es tarea fácil. Exige tiempo, esfuerzo y autoestima. No perdonar nos mantiene además ligados al otro, aunque sea de forma negativa.
      Poner el énfasis en uno mismo y no en el otro es lo esencial, fijarse más en uno mismo, amarse y tratarse bien, como trataríamos a los demás que amamos. También es más fácil perdonar si uno considera que las otras personas no suelen hacernos daño por maldad, en general, sino que la mayoría de las veces lo hacen por insensatez o limitación personal, igual que tú y yo lo haremos a veces, aún sin quererlo. Obviamente, los hay más insensatos y egoistas y no voy a decir que todos somos iguales, en absoluto.
      A veces el otro se marcha y nos quedamos asombrados y preguntándonos qué ha pasado y por qué, y eso sí es responsabilidad de él y no tuya en este caso concreto, puesto que era él el que te estaba ofreciendo una imagen diversa de la realidad al pedir una compañera de vida y exigir una madre todo tolerante a la vez; esto es lo que creo que te “engancha” al dolor de la pérdida, no la pérdida en sí, puesto que en realidad no has perdido nada; si la cosa terminó es que no existía ya, o no existió nunca.
      Mi opinión es que focalices tu pensamiento en lo positivo y lo bueno que tú viviste con él y le diste a él, eso sí existía , era real y no era espejismo, o no estarías escribiendo sobre ello, porque ya lo habrías olvidado hace mucho; eso te honra y es en lo que debes focalizar, nada más que en eso debes pensar, porque eso es lo válido para tí, lo que justifica tu relación frustrada con él, porque eso es bueno y existió, pero tienes que hacerlo desde la perspectiva de que tú eres lo más importante para tí, no él. Eres tú la dueña de tus pensmientos y sentimientos, la “capacitada” para amar, y no al contrario.
      Cuando puedas pensar en todo esto sin dolor, con serenidad y cierta distancia, estarás liberada, y seguramente te asombrará la cantidad de cosas que has aprendido de tí misma en ese camino, y hasta apreciarás esa experiencia de pérdida, que es de autorrevelación en realidad. Por eso a veces se dice que el dolor purifica, y es verdad, en parte.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Blanca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>